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Grandes Jugadores

CARLOS ROMERO

El más grande. Figura consular durante 15 años, sólo vistió dos casacas la danubiana y la celeste. Dribleador, creador por excelencia, con potente remate, con el potrero en el alma…. Una Leyenda.

 

Admirado por todos, con su “manija” Danubio alcanzó varios hitos: campeón uruguayo de 3ª Especial en 1946. Con el plantel principal, fue campeón de la “B” en 1947, en 1954 subcampeón uruguayo, subcampeón del Competencia en 1958. Ya en el ocaso de su carrera, con treinta y pico de años, contribuyó al retorno danubiano a la divisional “A” al consagrarse campeón de la “B” en 1960.

Jugó desde 1947 a 1962 y desde su debut, jamás salió del equipo, nunca se lesionó y es el futbolista que más veces vistió la camiseta de la franja con más de 400 partidos.

Con la selección uruguaya, fue campeón del mundo en 1950, en lo que se conoce como el “Maracanazo”. Participó también del Sudamericano de 1953, donde fue considerado entre los mejores jugadores del torneo. El mejor y el más grande. Un ídolo eterno.

 

 

JUAN BURGUEÑO

Jugaba como bailando candombe, está en la historia grande del fútbol uruguayo por pertenecer al plantel celeste que conquistara el Mundial de Brasil en 1950.

 

Proveniente de Atlanta de Argentina, llegó en 1948 a DANUBIO, para realizar la etapa más sobresaliente de su exitosa carrera futbolística. En el club de la franja negra fue donde desarrolló a sus anchas los quiebres de cintura y capacidad, evidentemente fue el lugar ideal para desplegar su gran talento.

Defendió la casaca danubiana durante ocho años, disputando más de 200 partidos, logrando el vicecampeonato en el Uruguayo de 1954. Participó además, de la primera gran gira danubiana por Centro América y México, en 1955.

  Con la “celeste” además del citado mundial disputó la Copa Río Branco en 1946.

 

 

ERNESTO LAZZATTI

El “Pibe de Oro”, ídolo en ambas orillas del Río de la Plata. Un verdadero maestro que dejó un estilo de juego.

Luego de catorce temporadas consecutivas con la camiseta de Boca Juniors, llegó a Danubio en 1948, justamente el primer año de la franja en la “A”.

Fue más que un brillante jugador, fue un caballero, amigo y por su experiencia consejero de todos.  Hasta su alejamiento en 1950 no faltó a ningún cotejo (alrededor de 50) y marcó un récord al estar presente en todos los primeros

partidos de Danubio en Primera división. Su retiro fue con la casaca danubiana frente a Boca Juniors en Buenos Aires, casualmente, en la primera victoria de la franja en el exterior.

Para todo Danubio, fue un auténtico maestro, que dictó cátedra de sapiencia futbolística, de profesionalidad, de experiente serenidad, de moral deportiva que influyó en todo el equipo y hasta en la misma sensibilidad de partidarios.

 

 

RAUL BENTANCOR

Está entre los más grandes goleadores danubianos de la historia. Su excelente juego como futbolista, lo inculcó años más tarde como entrenador.

 

Su dilatada trayectoria con la franja comenzó en 1947 en la “Reserva”, pero a fines de ese mismo año debutó en el equipo principal que obtuviera el torneo uruguayo de la “B”. Formó parte del histórico plantel que debutó en la Primera división en 1948 y tan sólo un año después se convertía en su goleador. Fue subcampeón uruguayo en 1954 y estuvo en la inauguración de nuestro Estadio.

Jugó diez temporadas, más de 280 partidos y convirtió infinidad de goles. Luego de su retiro como jugador, dirigió en varias oportunidades al equipo principal, consiguiendo siempre un juego atildado digno del elogio y conquistando además, el vicecampeonato en una Liguilla.

Con la que “celeste”, estuvo preseleccionado para el Mundial de 1950 y jugó el torneo sudamericano de 1953. Sobre fines de los años setenta dirigió la selección juvenil uruguaya, logrando dos campeonatos sudamericanos y excelentes posiciones en dos mundiales. También llegó a dirigir al seleccionado mayor. 

 

 

ALFONSO AUSCARRIAGA

Un jugador con potencia, técnica y velocidad, pero además, un verdadero polifuncional.

 

Si bien mayormente se desempeñó como puntero derecho, sus grandes aptitudes le permitieron jugar —dadas las circunstancias—  como volante derecho, centre-half y hasta de zaguero. Su larga trayectoria en el club en donde alcanzó a jugar ocho temporadas, comenzó con una vuelta olímpica al consagrarse campeón uruguayo de Tercera Especial en 1949. En Primera división fue subcampeón del Uruguayo de 1954, participó de la primera gran gira danubiana por Centroamérica y México y estuvo en el plantel que disputó el partido inaugural jugado en Jardines del Hipódromo.

Con la casaca color cielo y desempeñándose como volante central se consagró campeón sudamericano de 1956.

 

 

JULIO MACEIRAS

Jugó trece años como titular indiscutido, ocho de ellos como capitán.

 

Adquirido en 1947, se adueñó de los tres palos franjeados durante trece temporadas. Es el golero histórico de Danubio, pues fue campeón uruguayo de la “B” en 1947, cuando se consiguió el primer ascenso a Primera división, y fue el arquero en el partido del debut danubiano en la divisional “A”. Jugó en el equipo que obtuvo en 1950 la primer victoria internacional en el extranjero; se consagró subcampeón en el Uruguayo de 1954, fue el “1” danubiano en el partido inaugural del Estadio Jardines del Hipódromo y logró en 1958 el vicecampeonato en el Torneo Competencia .

Integró el seleccionado uruguayo que obtuvo el cuarto puesto en el Mundial de Suiza 1954 y se consagró campeón sudamericano en 1956.

Desde 1947 a 1959 estuvo custodiando el pórtico de Danubio; los últimos ocho años como capitán del equipo y jamás fue expulsado. De los más grandes arqueros que dio el fútbol uruguayo.

 

 

URBANO RIVERA

Un lujo de jugador, que sólo vistió dos camisetas la de la franja negra y la celeste.

 

Dueño durante diez temporadas del lateral derecho, por su calidad, sobriedad y dedicación está en la historia del Club. Llegó en 1946 para reforzar la Tercera Especial, obteniendo finalmente el campeonato uruguayo. Al año, integrando el equipo principal fue doble campeón de la “B”, en el Preparación y el Uruguayo. Estuvo presente en el histórico debut en la Primera división en 1948, fue subcampeón uruguayo en 1954 y participó de la primera gran gira danubiana en 1955.

Durante toda su carrera jamás perdió la titularidad. Con su “otra” camiseta jugó el campeonato sudamericano de 1953 y un año después el mundial de Suiza, donde Uruguay obtuviera la cuarta colocación.

 

 

HECTOR ARGENTI

Está en nuestro historia por sus logros, pero fundamentalmente por su adhesión incondicional con la causa franjeada.

 

Jamás “reventaba” una pelota, salía dribleando del área con exquisita calidad. Debutó en el equipo principal en 1950 justamente en una década repleta de alegrías para los hinchas danubianos. Fue titular indiscutido por casi ocho temporadas, consagrándose vicecampeón uruguayo en 1954, concurrió a la  famosa gira de 1955 y estuvo también en la inauguración del estadio Jardines del Hipódromo en 1957.

Pese a jugar en una época de oro del fútbol uruguayo, su gran capacidad le posibilitó ser “celeste” en dos oportunidades.

Muchos años más tarde fue dirigente de las divisiones juveniles y luego integrante de la Comisión de fútbol del equipo principal, justamente cuando Danubio obtuvo su primer Uruguayo.

Una gloria danubiana.

 

 

CARLOS CORREA

Impasable por arriba y por abajo, llegó a ser considerado como el mejor zaguero de América.

 

Dueño de un gran temperamento que agrandaba compañeros y achicaba rivales es considerado —por muchos—  como el mejor zaguero derecho que tuvo Danubio en su historia. Se dice que no fallaba ningún cierre, era impasable en los “mano a mano” y excelente en el juego aéreo. Tenía además un fortísimo remate con el que rompió más de una red. Con la franja en el pecho se consagró vicecampeón uruguayo en 1954. Fue convocado varias veces para la selección uruguaya con la que se clasificó campeón sudamericano en 1956 y 1957. En su apogeo fue considerado como el mejor zaguero de América y reiteradamente fue distinguido para representar a América contra “resto del mundo”. También jugó en Argentina y en el fútbol español, realizando en todos lados destacadas campañas.

 

 

FERNANDO RODRIGUEZ

Un goleador de raza, gran definidor y con un cabezazo letal.

 

Un “9” por donde se lo mirara, su mayor virtud era elevarse, conectar el cabezazo sin distinción de perfil y colocar el balón lejos del alcance del golero. “Pelo” tal su apodo, convirtió infinidad de goles que sirvieron para alcanzar el vicecampeonato en el Uruguayo de 1954, el segundo puesto en el Competencia de 1958 y hasta el ascenso a la Primera profesional en 1960. Realizó toda su carrera con la banda negra sobre el pecho, desde 1951 hasta 1960 jugando alrededor de 250 partidos.

La  casaca color cielo también lo aprovechó y fue campeón sudamericano en 1956.

 

 

NESTOR CARBALLO

Fue el primer jugador que transfirió Danubio. Defendió a la celeste en el Mundial de Suiza ’54.

 

Llegó como “back” izquierdo, pero al poco tiempo tuvo que suplantar a un fenómeno como Lazzatti, convirtiéndose en su mejor alumno. Desde aquel momento jamás abandonó la posición de volante central. Jugó al lado de “monstruos” como Romerito y Burgueño sin desentonar nunca.

Su funcionamiento casi perfecto, le valió el apodo que lo acompañó toda la vida: “Martinica” en una deformación de “maquinita”.

Defendió a la selección uruguaya en los campeonatos sudamericanos de 1953 y 1955, además, concurrió al Mundial de 1954 e incluso suplantó a Obdulio Varela en el famoso “partido del siglo” frente a los húngaros.

 

 

HECTOR SILVA

Jugador de selección, comenzó y finalizó su carrera con la casaca danubiana.

 

Por sus notables actuaciones lo hacían jugar hasta tres partidos por fin de semana entre 5ª, 4ª, 3ª y Reserva. Debutó en 1ª división en 1957, con sólo 17 años. Tres años después se consagró campeón uruguayo de la “B”, siendo el goleador del equipo.

Permaneció en el club hasta 1963 cuando fue transferido; luego de más de una década regresó con 35 años de edad pero con la misma calidad de aquel pibe. Años después, fue entrenador de nuestro primer equipo, consiguiendo el subcampeonato en el Torneo República de 1979; por los años 2000 fue coordinador de divisiones juveniles.

Con la selección uruguaya se consagró campeón sudamericano juvenil en 1958, mientras que, con la mayor disputó los mundiales de Chile ’62 e Inglaterra ’66.

 

 

ARAQUEM DE MELLO

Jugador con  el gol entre ceja y ceja

 

Llegó sin mucho ruido proveniente de Vasco da Gama, pero en poco tiempo comenzó a demostrar sus excelentes condiciones técnicas y a convertir goles realmente fabulosos consiguiendo despertar la atención de todos. 

    El físico grande y pesado parecía presagiar una dureza de cintura, que se desmentía apenas entraba en contacto con el esférico. Guapo, encarador, hábil hasta el lujo, con un remate de “chanfle” realmente incontenible. Un hombre de área difícil de contener, por su habilidad y fortaleza física.

  Fue, nada menos que máximo scorer con 12 tantos del Campeonato Uruguayo de 1966, siendo el primer danubiano en lograrlo.

   Tras un par de temporadas fue transferido a Huracán de Parque Patricios, donde también dejó su “huella.”

 

 

LORENZO CARRABS

El golero niño, con 15 años debutó en Primera división.

 

 Danubio estaba en la “B”, y una “locura” del entrenador, Rodolfo Zamora,  probar al pibe Carrabs se transformó en un gran acierto y con aquel quinceañero bajo los tres palos, Danubio se consagró campeón y retornó a la “A”.   Desde aquel debut  prácticamente nunca abandonó el arco danubiano hasta su venta al Junior de Barranquilla en 1978.  Durante esas ocho temporadas, jugó alrededor de 200 partidos oficiales, transformándose en un verdadero símbolo del club. Integró el histórico equipo que logró la primera clasificación danubiana a la Copa Libertadores de América; fue vicecampeón de dos Liguillas en 1975 y 1977; y campeón de la Copa Hugo Forno 1977.  En 1990, luego de doce años regresó para defender por última vez el arco danubiano.

En el año 2003, retornó al club  pero como ayudante técnico del equipo principal, integrando el cuerpo técnico de su ex compañero Roberto Roo.

También visitó la celeste en el sudamericano juvenil de 1974 en el que Uruguay fue vicecampeón. Mientras que, con la mayor fue convocado varias veces y disputó la Copa del Atlántico de 1975.

 

 

 

SERGIO SANTIN

Una zurda prodigiosa, la cabeza levantada, creación y prestancia estaban entre las tantas virtudes de este exquisito “10”.

 

Ídolo indiscutido de los jóvenes danubianos de fines de los setenta, con su botín izquierdo dibujaba sobre la cancha las mejores jugadas, con gran inteligencia y rapidez mental. Con la franja, fue subcampeón de la Liguilla de 1977 logrando la histórica primera clasificación a la Libertadores; también fue vicecampeón en el Torneo República en 1979.

Con la selección uruguaya disputó el Mundial de México ’86. Notable definidor, pues era un volante con permanente llegada al área rival. Por sutileza y precisión en la pegada, con pelota dominada era infalible. Fue transferido al fútbol colombiano donde también brilló.

 

 

 

 

ELISEO RIVERO

Brillante trayectoria tanto en Danubio como en la selección uruguaya.

 

De los jugadores más laureados de la historia danubiana. Protagonista principal por casi once años, infinidad de veces con la cinta de capitán en el brazo izquierdo, obtuvo los siguientes logros: subcampeón Liguilla ’77, campeón Copa Hugo Forno 1977, subcampeón Torneo República 1979, subcampeón Copa de Oro ’82, subcampéon uruguayo 1983, campeón invicto Liguilla 1983 y subcampeón Torneo Colombes 1984.

 Defendió a Danubio en dos “Libertadores de América” en 1978 y 1984. Es uno de los futbolistas que más veces ha vestido la casaca danubiana y uno de los que en más oportunidades ha sido capitán.

 

Con la selección fue dos veces campeón sudamericano juvenil en 1975 y 1977. Además, con la “mayor” participó del Mundial México ’86.

 

 

NELSON ALAGUICH

Excelente zaguero que salía del área dribleando rivales; además un excelente profesional.

 

Sus éxitos comenzaron a poco de vestir la franja negra. En 1975 fue campeón uruguayo de 5ª división y a fines de 1977 ya integraba el primer equipo. Formó parte del plantel que obtuvo la primera clasificación a la Copa Libertadores en 1978. Cuatro años más tarde se consagró vicecampeón del torneo Copa de Oro y en 1983 fue subcampeón uruguayo y campeón invicto de la Liguilla logrando una nueva clasificación al máximo torneo continental.

Supo lucir la “celeste” y consagrarse campeón juvenil en Uruguay ’79 y jugó el mundial de la categoría disputado en Japón.

Fue un gran profesional que sirvió de espejo para varias generaciones de futbolistas danubianos.

 

 

RUBEN SOSA

Un fenómeno de los que aparecen cada 50 años.

 

Tras coronarse campeón uruguayo de 6ª división en 1981, fue ascendido al equipo principal. Con solo 15 años, debutó en Primera división sin sentir la responsabilidad,  y en muy poco tiempo se convirtió en figura descollante del fútbol uruguayo. En su primer temporada, logro el vicecampeonato en el “Copa de Oro”, y en 1983, fue campeón y goleador de la Liguilla y vicecampeón del campeonato uruguayo. La prensa especializada lo elogió y premió reiteradamente, primero como la “revelación” y luego como el “mejor jugador” del fútbol uruguayo.

Transferido al exterior, estuvo 13 años en el fútbol de élite de Europa, jugando entre otros clubes en Zaragoza, Lazio e Internazionale de Milán.

Con la selección jugó con suceso tanto en juveniles como en mayores, logrando dos Copa América en 1987 y 1995. Literalmente clasificó a Uruguay para el mundial de Italia ’90. De los mejores jugadores uruguayos de todos los tiempos.

 

 

JAVIER ZEOLI

Un gran futbolista y el arquero danubiano con más partidos internacionales.

 

Comenzó y finalizó su carrera en el arco danubiano, pero además jugó en España, Argentina, Bolivia y Chile. Genuino “producto del semillero”, con el “1” de Danubio fue vicecampeón del Copa de Oro ´82 y Uruguayo ’83. Fue  además campeón de la Liguilla en 1983, del Torneo Competencia y campeonato uruguayo de 1988. Además de ser uno de los más laureados es también uno de los futbolistas con más partidos internacionales disputados, pues jugó dos Copa Libertadores 1984 y 1989, en la cual Danubio llegó a semifinales y dos Torneo Conmebol.

Con la celeste fue campeón sudamericano juvenil en 1981, y con la “absoluta” obtuvo el subcampeonato en la Copa América de 1989 y concurrió al Mundial de Italia ’90.

 

 

GUSTAVO DALTO

Puntero izquierdo de los “de antes” que dejó su huella. Es de los elegidos que jugó y además dirigió el equipo principal.

 

 

Llegó al club casi por casualidad, pero al poco tiempo, comenzó a ganar campeonatos. En las categorías juveniles fue campeón uruguayo de 4ª división y luego saltó rápidamente al plantel principal, donde continuó cosechando logros. Desde la punta izquierda, en Primera división fue: subcampeón del Copa de Oro ’82 y “Uruguayo” ‘83, campeón de la Liguilla 1983, Competencia de 1988 y campeón uruguayo ’88. 

En el inolvidable 1988, Dalto fue uno de los futbolistas más importantes e influyentes por su experiencia y calidad dentro del plantel. En la Libertadores ’89, en la cual Danubio fue semifinalista, no solo mantuvo un gran nivel sino que además marcó goles fundamentales.

Con la selección uruguaya participó de la Copa Artemio Franchi en 1985, y fue campeón de América en 1987.

Luego de retirarse dirigió por varios años en la categorías formativas y en la temporada 2007 al Primer equipo.

 

 

EBER MOAS

Un símbolo del club por su adhesión, calidad y profesionalismo.

 

Su buen físico y potencia le permitieron debutar en Primera división, con solamente 18 años, para no abandonar jamás el “once” titular. Comenzó su carrera en las juveniles danubianas y luego de consagrarse en nuestro equipo principal jugó en Argentina, Colombia y México. No sólo es uno de los futbolistas con más cotejos oficiales jugados sino también uno de los más exitosos, pues fue campeón del Competencia y Uruguayo de 1988, y tras su vuelta al club del Torneo Apertura 2001.

Otro capítulo importante de su trayectoria lo hizo con la “celeste”, vistiéndola en torneos juveniles, aunque su mayor destaque fue con la “mayor”, jugando las Copa América de 1991, 1993, 1995 cuando fue campeón y la de 1997.  También jugó las eliminatorias para los mundiales de USA ’94 y Francia ’98. Un símbolo danubiano para siempre.

 

 

RUBEN DA SILVA

Exquisito futbolista, pero además goleador empedernido. De los más grandes jugadores y goleadores  danubianos de la historia.

 

Gran goleador, por su frialdad dentro del área, pero también notable para meter un pase gol al compañero mejor ubicado. Fue un jugador de aquellos que por su inteligencia al jugar se dice que el fútbol le entra por el cerebro y le sale por los pies.  Varias veces campeón en formativas, debutó en Primera con tan solo 18 años. Fue artífice fundamental en la conquistas de 1988 (Uruguayo y Competencia) jugando a un nivel superlativo y además fue el máximo scorer en ambos torneos. En sus distintas etapas danubianas anotó 71 tantos. En el exterior realizó una exitosa carrera, destacándose que solo en el futbol argentino convirtió más de 80 goles. En el año 2001 regresó a Danubio para dar más vueltas olímpicas: fue campeón del Apertura 2001, Clausura 2002, Clasificatorio y “Uruguayo” 2004. Fue el primer danubiano bi campeón uruguayo.

 

 

 

EDGAR BORGES

Tiene el increíble récord de haberse consagrado campeón en todas las divisionales que jugó de Sexta a Primera división.

 

La piel color canela, la cintura cimbreante, la habilidad innata comenzaron a maravillar a los danubianos desde que era un pibe. “Pompa” surgido de la cantera del club, fue campeón uruguayo de 6ª, 5ª, 4ª, 3ª y 1ª división, debutó en Primera división con solamente 17 años.  Fue un alto exponente del maravilloso  Danubio de 1988, que ganó prácticamente todo lo que disputó. Jugó también, en gran nivel en la Libertadores de 1989, en la cual el conjunto franjeado alcanzó las semifinales. De sus pies partían pases en largo, en corto, centros perfectos, cambios de frente, en fin, fútbol puro. Algunos lo compararon con “cumba” Burgueño.

Tuvo un pasaje con la camisa color cielo tanto a nivel juvenil como mayor. Continuó su carrera en el fútbol de Francia, donde se radicó.

 

 

JULIO RODRIGUEZ

Volante moderno: con marca, creación y gol.

 

Jugador habilidoso pero además con el aditivo de ser sumamente práctico, siempre hacía lo que había que hacer en cada memento. Adquirido por una importante cifra, al poco tiempo se transformó en una excelente inversión merced a su notable rendimiento.

Logró destacarse siempre cuando el equipo no rendía así como cuando rayaba a gran altura. Jugó cuatro temporadas convirtiendo gran cantidad de goles la mayoría de ellos trascendentes que lo transformaron en el indiscutido goleador del equipo. Pero además, en los momentos más difíciles se transformó en caudillo gracias a su temperamento, entrega y juego.

Sencillamente un jugador completo y por tanto desequilibrante.

 

 

 

ALVARO RECOBA

El último gran talento del fútbol uruguayo.

 

Popularmente conocido como el “chino”, Recoba es aún uno de los jugadores más renombrados en el concierto futbolístico mundial. Genuino producto de la cantera danubiana fue descollante en divisiones juveniles lo cual le permitió, siendo muy joven, ascender al equipo principal. Sus principales características: freno y contramarcha y una notable pegada. Durante varias temporadas se destacó en el fútbol italiano, y fue uno de los futbolistas mejor pagos del mundo. Con solo 18 años llegó a la selección absoluta de Uruguay, participó del mundial de Corea-Japón 2002. Retornó al club en diciembre de 2009, jugando hasta mediados de 2011.

 

 

 

 

INTI PODESTA

Futbolista completo, moderno y utilitario.

 

Volante de ida y vuelta, con todos los atributos: marca, sacrificio y creación. Con una prodigación en el campo pocas veces vista, a la que además le agregaba creatividad. En el año de su debut en Primera división, fue galardonado por la prensa deportiva como el mejor volante de contención y también como el mejor volante creativo del campeonato uruguayo. Con la camiseta de Danubio, fue varias veces campeón  uruguayo en las formativas, mientras que en Primera división obtuvo los vicecampeonatos de la Liguilla y del Torneo Nacional, ambos en 1996.

Integró como titular indiscutido la selección juvenil celeste que lograra el segundo lugar en el mundial de Malasia ’97.

Con la selección mayor de Uruguay obtuvo el vicecampeonato en la Copa América de Paraguay en 1999. Jugó varias temporadas y con suceso en el Sevilla de España hasta que una rebelde lesión lo alejó definitivamente de las canchas. Un profesional ejemplar.

 

MARCELO ZALAYETA

Centrodelantero distinto, sumamente potente pero además ágil.

 

Desde las divisiones inferiores impresionó por su extraordinario físico pero además por la elegancia y agilidad al jugar. Debutó siendo muy joven en Primera división y no sintió el cambio, ganándose casi enseguida la titularidad a fuerza de goles. Con la franja se consagró subcampeón del Torneo Nacional y la Liguilla pre-libertadores de 1996. Protagonista permanente de las selecciones juveniles celestes, obtuvo el segundo lugar en el mundial jugado en Malasia en 1997, donde además fue elegido como el segundo mejor jugador del torneo. Desde hace varias temporadas se desempeña en el fútbol italiano. Integra la selección mayor uruguaya desde las eliminatorias para el mundial Corea-Japón 2002.

 

 

 

FABIAN CARINI

Catalogado como un fenómeno del arco, es considerado el mejor en su puesto en las tres últimas décadas.

 

Su carrera ha sido meteórica como espectacular y aún le falta mucho para finalizarla. Un brillante pasaje por las categorías formativas danubianas, le permitieron integrar los planteles seleccionados juveniles nacionales en dos mundiales, el de Malasia ’97 y el de Nigeria ’99. En este último certamen fue elegido como el mejor arquero del mundo a nivel sub-20-. Una vez afirmado en Primera división se adueñó —pese a su corta edad—  del arco danubiano y el de la selección mayor de Uruguay. Con el buzo danubiano fue subcampeón del torneo Apertura 2000, mientras que con el de Uruguay, obtuvo el segundo puesto en la Copa América de 1999, cuando nuevamente fue elegido como el mejor portero. Desde esa fecha defendió infinidad de veces el arco celeste, habiendo sido por aquella época, el futbolista “celeste” con más partidos disputados.

 

 

ERNESTO CHEVANTON

Un goleador nato, de los que no abundan. Dejó su sello en el fútbol uruguayo.

 

Goleador con doble virtud: ubicarse en el lugar exacto en el momento preciso. Desde las divisiones juveniles mostraba sus dotes para el gol (hizo más de 80 tantos) que en Primera división confirmó. En poco menos de 3 años convirtió nada menos que 53 goles, su mejor temporada fue la del año 2000, cuando en el campeonato uruguayo hizo 33, con un formidable promedio de un gol cada 73 minutos, logrando el tercer mejor registro de la historia del fútbol uruguayo. Defendió con suceso a la celeste a nivel juvenil en 1999 en el sudamericano de Argentina y en el mundial de Nigeria. Con la mayor disputó las eliminatorias para los mundiales 2002 y 2006. Desde hace varias temporadas juega con destaque en el fútbol europeo.

 

 

 

JADSON VIERA

No solo un gran zaguero, sino también un gran caudillo.

 

Futbolista histórico por cantidad de partidos jugados (más de 160) y cantidad de títulos ganados (8) en Primera división. Gigante en la marca, pero sin golpear, prolijo en la salida y gran cabeceador en las  dos áreas.

Su buen físico y excelente salud, le permitieron ser siempre uno de los que no faltaba nunca en el “once” titular. A sus virtudes futbolísticas le adosó su ascendencia sobre los compañeros, lo cual lo transformó en un verdadero caudillo. Sin dudas, un fuera de serie con una enorme categoría que hizo traer el recuerdo de los grandes zagueros danubianos de antaño. Desde su debut en 2001, no paró de ganar elogios y trofeos, obtuvo en dos oportunidades el campeonato uruguayo y el Apertura, tres veces el Clausura y una vez el Torneo Clasificatorio. En 2012, volvió al club, para buscar nuevos éxitos.

 

 

PABLO LIMA

Temperamental, fuerte, aguerrido, ganador y líder indiscutido.

 

Es el otro futbolista más ganador de la historia de Danubio en Primera división, desde su debut  en el año 2001 hasta su ida a mediados de 2007, obtuvo nada menos que ocho títulos.

Desde pibe se notaba que era un ganador, de esos hombres que nacieron para el fútbol y que a base a constancia, sacrificio y temperamento tarde o temprano iba a triunfar. Su personalidad lo transformó en líder de todos los grupos que integró. Dueño de un potentísimo remate era temible en los tiros libres. Su aporte fue fundamental para la obtención de los “uruguayos” de 2004 y 2006/07. A mediados de 2013, retornó al club para intentar seguir sumado logros con la franja negra al pecho.

 

 

IGNACIO GONZALEZ

Estratega genial, excelente conductor y con gol.

 

Es de esos elegidos que tienen buen pie, la capacidad para sacar el pase  inesperado, o desmarcarse incluso rodeado por tres adversarios.

Un jugador exquisito…. pura calidad.

 

Además de ser un líder positivo, maneja ambas piernas, tiene buen cabezazo, es inteligente y le brota la clase. Ha sido reconocido por los hinchas y también en más de una oportunidad catalogado por la prensa como el mejor jugador uruguayo de estas épocas. Además de ser uno de los futbolistas más ganadores de la historia danubiana, es el volante más goleador de los últimos 30 años. Un genuino cultor del tradicional fútbol de Danubio.

 

 

WALTER GARGANO

Espectacular e incansable recuperador de pelotas que dejaba la vida en la cancha.

 

Recuperador de balones pocas veces visto, no solo por la cantidad sino por la limpieza en los quites. Jugador que mantenía una regularidad durante toda la temporada, siendo finalmente siempre de los mejores del equipo.

Jamás quería faltar, llegó a jugar lesionado y afiebrado. En cada partido dejaba la vida en la cancha pero además incansable, corría con la misma intensidad desde el primer hasta el último minuto. Con él en la cancha el partido nunca estaba perdido. Fue “factotum” en las conquistas danubianas del 2004 al 2006/07. Transferido al Nápoli se transformó no solo en titular inamovible sino en el líder del equipo. Con la selección uruguaya jugó la copa América de Venezuela 2007 y las eliminatorias para el mundial de Sudáfrica 2010.  

 

 

 

DIEGO PERRONE

Es nada menos que el goleador histórico del club.

Genuino producto del semillero franjeado, es un delantero de categoría que ha logrado consagrarse como goleador histórico de Danubio con 72 tantos. Jugador talentoso, excelente definidor y que como hincha del club, le agrega un plus a su entrega y juego en la cancha.

Con más de 200 partidos en el primer equipo, es uno de los futbolistas más ganadores habiendo dado varias vueltas olímpicas como Campeón del Torneo Apertura 2001, Torneo Clausura 2002, Torneo Clausura 2004, Campeonato Uruguayo 2004 y Torneo de Honor 2012. Ya sea por sus récords propios como por los títulos logrados estará por siempre en las retinas de los hinchas danubianos, así como, por el inolvidable gol de taquito ante Nacional que le dio al club el segundo Campeonato Uruguayo.