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Reportaje publicado en
la desaparecida revista “Deportes” de 1971. (N. de R. Repetto vino en 1970, se
consagró Campeón Uruguayo de la “B”, fue transferido en 1972, convirtió varios
goles, la mayoría de ellos muy importantes. Años después fue DT en divisiones
juveniles, se consagró Campeón con 5ª en 1985, fue también ayudante técnico en
primera división trabajando con Piazza, Maneiro y Perrone.)
ROBERTO REPETTO:
UNA CABEZA
HECHA PARA EL GOL
De cabeza nunca tuve
problemas. Ya desde chiquilín me gustaba entrar a
cabecear. Me quedaba doliendo la cabeza, pero me importaba muy poco y seguía
dándole. Si en los partidos se pasaran tirando centros, yo sería el jugador más
feliz del mundo. Y si tengo que contarlo el gol que más recuerdo, también fue de
cabeza. Jugábamos contra Brasil por el Sudamericano Juvenil que se disputó en
Asunción. Ibamos perdiendo por una acero y faltaban cinco minutos. El “Loco” De
María, tiró un centro muy fuerte, que cayó fuera del área grande. Yo venía
entrando y la agarré de cabeza. La metí en un ángulo y empatamos.....
EMPECE
COMO GOLERO
“En mis años de baby
fútbol, jugaba en el Sideral, un cuadrito de mi barrio, Malvín Norte, que
competía en la Plaza de Deportes de la Unión. En ese tiempo jugaba de arquero.
¿Por qué? Primero porque de golero las agarraba, en segundo lugar, poruq al
medio no agarraba una. Cuando jugaba era muy vehemente. Me gustaba tirarme al
suelo y trancar fuerte.
En 1963 llegué a Racing
y ya, como delantero. Yo tenía 14 años. La primer temporada fue bastante floja.
No me adaptaba a las condiciones de ese nuevo fútbol El mejor año, de esa época,
fue el segundo, salimos campeones de 4ª. División. Alcancé luego, a jugar unos
cuantos partidos en le primer equipo de Racing. Primero fueron en el
cuadrangular. Después, el debut por el Uruguayo, fue contra Liverpool. Aunque
andaba por el medio de la cancha, en la espalda tenía el número 11. No anduve
bien....”
UN
AÑO EN QUILMES
“A raíz de una deuda que
Racing mantenía con Latrónico, un contratista, marchamos, Sergio Acuña, Jorge
Alvarez y yo para Quilmes, de Argentina. Anduvimos bien por etapas. Primero yo
tuve una buena racha. Después fue Alvarez el que anduvo bien y por último le
tocó a Acuña. Pero de cualquier manera, no cuajó nada. El club, deportivamente
marchaba bien, pero económicamente eran un desastre. No había plata ni para
pagarle a los jugadores de allá, que íbamos a cobrar nosotros. Para poder volver
al Uruguay tuvimos que pedir plata prestada...las pasamos amargas......”
PARA COMPRAR PAN DULCE
“Volví en octubre del 69
y estuve sin jugar hasta abril del año siguiente. El 15 de abril, precisamente
ese día arrglé con DANUBIO. Pese a que soy soltero, las pasé bastante amargas en
todo ese tiempo que estuve casi parado para el fútbol. Me entrenaba, porque yo
me tenía una fe enorme para el fútbol, dos o tres veces por semana. Jugaba
mientras tanto en “El Arrayán” el cuadro del barrio. Para poder comprar pan
dulce en las fiestas, trabajé en Bromyros, la fábrica de espuma-plast. Lo único
que esperaba era que se me diera una oportunidad y esa ocasión se me dio al
llegar a DANUBIO. Aquí estaba en ese tiempo, como DT, Rodolfo Zamora. Yo ya
había trabajado con él en ocasión de una selección de cuarta división que había
hecho una gira por el interior de Argentina.... Él me dijo tratá de arreglar con
la gente de DANUBIO que yo te preciso. Y ahí comenzó mi recuperación, tanto
anímica como futbolística.
Encuentro ahora que he
evolucionado mucho en mi juego. Estoy más afiatado, no tan embarullado. Es
lógico, con 23 años se ven distintas las cosas. Al principio, todo jugador cae
en el error de querer hacerlo todo él. Con los años, uno va aprendiendo a
dosificar las energías y los deseos. Cuando recibo la pelota, ya se lo que voy a
hacer con ella. Uno aprende a medirse, a conocerse. Sabe lo que puede hacer y lo
que no va a salir.... por ejemplo, el tiro de media distancia. Con la derecha le
pego con fuerza y dirección, pero no lo hago frecuentemente porque antes miro y
si veo a un compañero bien colocado, prefiero pasarla. No es por especulación...
si encuentro el claro le pego. Pero me gusta, además de hacer goles, darla para
que los hagan mis compañeros. Además, en nuestro país, es muy difícil se
delantero. Se marca mucho. Después de los dos goles que le hice a Peñarol,
comenzaron a preocuparse todos los equipos por marcarme más. En los partidos
destinan a un hombre a seguirme por toda la cancha y entonces se hace difícil
llegar al gol. Pero, poco a poco voy mejorando. Me quedan muchas cosas, aún, por
perfeccionar. Tengo que aprender a ubicarme mejor en la cancha; a pegarle con
más precisión con la zurda; a cubrir mejor la pelota.... En fin, una cuantas
cositas, ¿no?
Por Carlos Naya.
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