Reportaje publicado en
1984 en “Ultimas Noticias” a José Rosauro Cabrera, argentino, que debutó en
DANUBIO en 1983. Era un notable volante ofensivo, y se consagró Subcampeón
Uruguayo y Campeón Invicto de la Liguilla de 1983.
José Cabrera se va a Paraguay
“Lo que viví en Danubio no lo olvidaré jamás”
La noticia se confirmó en el vestuario después que cayera
su equipo. El mismo se encargó de hacerla pública.
“El sábado de mañana
me voy a Paraguay a hablar con la gente del Libertad. Me recomendó el técnico y
en un ochenta por ciento, se puede decir que tengo arreglado contrato.”
Estas palabras partieron de José Cabrera, el
miércoles de noche cuando Danubio jugó con Nacional. Sin saberlo la parcialidad
de la Curva, ese puede haber sido el último partido del “porteño” en el club,
quién está muy agradecido, por todo lo que le brindó la institución.
“Te pido que me
perdones, pero el martes cuando hablamos en Jardines ya sabía esto de Libertad.
No lo dije, porque quería que antes de un partido importante como el que
teníamos con Nacional, se hicieran comentarios del pase. Vos sabés que hay gente
mal intencionada y si por ahí yo andaba mal, iban a decir que Cabrera no se
había entregado, porque estaba pensando en la transferencia. Fíjate que hubo
colegas tuyos que dudaban de la honestidad de Danubio, mucho más iban a hablar
si yo no rendía bien....”
¿Cuándo viajarías a Asunción?
“El día sábado por la
mañana. De acuerdo a las conversaciones telefónicas que tuve con dirigentes de
Libertad, en un ochenta por ciento, se puede decir que soy jugador de ese club.
Faltan liquidar pequeños detalles de la transferencia, pero lo grueso, la parte
más delicada, está casi concretada.”
Al final Markarián se va a sacar las ganas. El año pasado
nos comentó que para él, José Cabrera era el mejor diez que había en Uruguay.
¿Sabías?
“A Markarián lo
conozco como hombre de fútbol. De acuerdo a lo que conversé con los paraguayos,
él fue quien aconsejó mi incorporación. Eso para mi es un honor muy grande
porque sale de un profesional capaz, que ha demostrado dentro y fuera del país,
su capacidad e idoneidad para trabajar. Esta posibilidad de ir al fútbol
paraguayo, es significativa en mi carrera. Creo que estoy en el mejor momento y
puedo darle una mano a Markarián y al equipo.”
Sin quererlo quizás, el partido que jugaste contra
Nacional puede ser el de la despedida.
“Una de las cosas
que quiero recalcar, es la magnífica atención que siempre me dispensaron los
dirigentes de Danubio. Fui tratado por caballeros. En el año y medio que estuve
ligado al club, nunca tuve un solo problema. La hinchada me apoyó siempre. En
las buenas y en las malas. Claro que me hubiera gustado despedirme de otra
forma, pero esta profesión tiene estas cosas. Hoy se está en un sitio, mañana en
otro.”
¿Te vas tranquilo con lo que le diste a Danubio? ¿No
crees que pudiste darle mucho más?
“Mi conciencia no
me perturba. A Danubio le di lo mejor. Si no rendí más, fue porque mis
condiciones técnicas me lo impedían. En la cancha, dejé el alma en cada partido.
Aunque parezca mentira, las mayores alegrías que recogí en los años que llevo en
el fútbol, y no olvidaré jamás, las recogí el año pasado, cuando el equipo
guiado por Luis Garisto, obtuvo posiciones por demás importantes. Ganamos la
Liguilla. Fuimos segundos en el Uruguayo y terceros en el Torneo Prensa
Deportiva. Sinceramente creo que no le fallé a la gente de Danubio. También
aporté mi granito de arena, para inscribir un capítulo de gloria en la historia
de la institución.”
Antes de
partir, ¿qué le dirías al hincha?
“Al hincha, a los
compañeros, a los técnicos, a todo el personal, a los dirigentes, a la familia
de Danubio, muchas gracias....”
Nota: RICARDO GABITO ACEVEDO
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