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Repasando la
historia…..

Fue uno de los extranjeros más famosos que
pisaron las canchas uruguayas, por sus innegables condiciones
técnicas pero también.... por sus locuras.
Elio Montaño, era un jugador de categoría
pero que jamás se desprendió de la picardía del baldío, en la
cancha, - hacía aparecer casi en la misma proporción- sus
geniales ocurrencias y jugadas. Un personaje de historieta. Un
“ejemplar” único. Simplemente el “loco” Montaño...
Nacido en
Rosario, sus comienzos futbolísticos no podían ser otros que en
la “academia rosarina” – es decir Rosario Central- pero además,
en el medio argentino, defendió las casacas de Boca Juniors y
Huracán. También, regaló sus locuras en el Oporto de Portugal,
en el Galicia venezolano y en el Cúcuta de Colombia. Además
vistió la “albiceleste” de la selección argentina en los Juegos
Panamericanos de 1955.
Supo jugar tanto como entreala izquierdo como
de eje delantero y en ambas posiciones demostró sus virtudes:
un pique corto fulminante y muy buena definición. Dicen que
con su empeine provocaba pánico en los arqueros.
Habiendo jugado primero en otros dos clubes
uruguayos, en 1963, recala en DANUBIO. Contaba ya, con 34
años, pero mantenía intactas todas sus cualidades, regalándole a
los danubianos notables jugadas e infinidad de anécdotas.....

Por aquellos años reforzaban a los diferentes
equipos uruguayos cantidad de argentinos que acostumbraban
juntarse en un “boliche”, donde compartían anécdotas y relatos
de sus vivencias montevideanas. Una noche y previo a un partido
entre DANUBIO y Sud América surgió la apuesta de “un asado
para todos” entre Montaño y Tarnasky, arquero
naranjita, en aquel momento.... a que el “loco” no le
convertiría un gol antes de los 20 minutos...... Llegó el
domingo y... en el Estadio Jardines, iban 17 o 18 minutos de
partido, con el score cerrado, cuando Montaño agarró la “globa”
por la salida del túnel, mientras relataba la jugada, y enfiló
hacia el arco, uno, dos, tres hombres por el camino, cuando le
salió “Chiche” Monti (que luego jugara en DANUBIO) con el
objetivo de “romperlo en dos”, pero, quedó
arando... acto seguido el arquero intentó achicarle el arco,
pero el “Loco” lo eludió y empujó la pelota al fondo del arco...
pero en lugar de salir gritando el tanto, se acercó a Tarnasky y
le espetó: “gil te gané la apuesta”.
Lució la franja sobre el pecho, durante dos
temporadas (1963 y 1964) a veces como punta, otras, arrancando
un poquito más de atrás, la cuestión que jugaba de compadre del
“Lito” Silva. Hizo unos cuantos goles y recuerdan quienes
lo vieron jugar, que en un “Uruguayo” hizo 12 tantos. Tuvo
también como compañeros al también argentino, Héctor
Pederzoli, al gran Oscar Melgarejo, Alcides
Ghiggia y Héctor “piola” Cincunegui, entre otros
“monstruos” en aquellos buenos equipos danubianos de principios
de los sesenta...
Famoso por relatar la jugada mientras la iba
desarrollando, también acostumbraba a “hacer entrar” a los
rivales. Cuentan que en un partido frente a Racing, el “loco”
frente a un tiro libre, le dijo a Ladislao Mazurkievicz -golero
albiverde- ”pibe te la pongo ahí” mientras le
señalaba uno de los ángulos del arco.... y se la puso ahí!!,
ante la incrédula mirada del joven guardameta.
En 1964, DANUBIO enfrentó en “Jardines” a los
bolsos y en un determinado momento, Montaño le dio un golpe a
Mario Méndez, éste lógicamente reaccionó y le tiró un
“castañazo” que no llegó a destino pero el “loco” se tiró al
piso agarrándose la cara como si lo hubieran matado, el resultado:
“Cala” Méndez terminó en las duchas y lo suspendieron nada menos
que seis partidos.
Elio Montaño, o el “Loco” Montaño,
como se prefiera.... inolvidable para los danubianos por
sus condiciones técnicas y sus locuras increíbles.
Por Aníbal Rey Bozzolo
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