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Danubio, la humildad que abrazó la gloria

 
Pablo Lima (Der.), Jorge García (med.) y Darley Lema celebran el título de Danubio en el Torneo Apertura de Uruguay tras vencer a Peñarol el 10 de diciembre de 2006. REUTERS
Andres Stapff
 

(FIFA.com) 13 dic 2006

En Uruguay, al igual que en toda América Latina, la distribución de la riqueza futbolística dista, y mucho, de ser equitativa. Por eso, de allí que siempre sean los poderosos, como Peñarol o Nacional, los que celebren con un título el cierre de cada temporada. O casi siempre.

En 2006, el turno de irse a brindar con una sonrisa dentro del fútbol charrúa fue para Danubio Fútbol Club, una institución pequeña que, en 74 años de historia, apenas ha cosechado tres títulos en su vitrina. Y lo ha hecho a lo grande: en la última jornada, ante el líder Peñarol y con una rotunda goleada 4-1 en un estadio Centenario colmado.

 

El equipo de la Curva está dirigido nada menos que por Gustavo Matosas, aquel ex volante que cosechara varios éxitos con la camiseta de Peñarol. Sí, el mismo que hoy, desde el banco de suplentes, se encargó de amargar a su ex institución.

"Soy hincha de Peñarol y no tengo razón para ocultarlo. Todos saben lo que significa esa camiseta para mí. Pero hoy estoy trabajando en Danubio y nadie podía poner bajo sospecha que yo quería ganar de corazón. Porque soy el técnico y sobre todo por mis jugadores, que dejan la vida en cada partido", se sinceró el estratega tras la resonante victoria frente al Manya .

La boca de Ignacio González se llena de gol. El uruguayo acaba de marcar uno de sus dos tantos ante Peñarol y le da el título a Danubio el 10 de diciembre de 2006.
La boca de Ignacio González se llena de gol. El uruguayo acaba de marcar uno de sus dos tantos ante Peñarol y le da el título a Danubio el 10 de diciembre de 2006.
(AFP)
Pablo La Rosa
Radiografía de un campeón
Fundado en 1932, Danubio es erige como uno de los equipos chicos de la pequeña y pintoresca Montevideo. Allí, donde Nacional y Peñarol acaparan la gran mayoría de los corazones, el equipo de la Franja brinda lucha por figurar entre los primeros puestos de la liga nacional.
 

Pero a lo largo de su historia, en la que se jacta de ser el equipo chico uruguayo que más lejos llegó en una competencia internacional -semifinal de la Copa Libertadores 1989-, Danubio ha sabido agregar otro dato de vital importancia a su lista de honores: se trata de una de las cunas de talentos por excelencia del país Celeste .

¿Algunos nombres que dieron sus primeros pasos con los colores blanco y negro? Eber Moas y Rubén Polillita Da Silva, Fabián Carini y Alvaro Recoba, o los mismos Ernesto Javier Chevantón, Marcelo Zalayeta y Diego Forlán. Casi nada.

Hoy, con menores figuras pero igual compromiso, el conjunto montevideano ha apostado por un proyecto austero, con mayoría de jugadores surgidos en el club y de enorme sacrificio. Entre ellos, el arquero Esteban Conde, Pablo Lima, Juan Manuel Salgueiro e Ignacio Nacho González, autor de dos goles en la tarde de la consagración. ¿La excepción? El colombiano Hamilton Ricard, quien aportó su experiencia mundialista en la delantera del campeón.

Para Matosas, "hemos practicado este fútbol durante todo el año. Un fútbol dinámico, divertido, mirando siempre al arco de enfrente. Estos muchachos han dejado la vida y nunca perdieron la calma, ni siquiera cuando Peñarol iba ganando el partido. Se han recibido de cracks ".

Nicolás Vigneri (izq.) marcó la apertura del marcador para Peñarol, aunque el festejo final sería para Danubio. En la foto, Pablo Lima completa la escena el 10 de diciembre de 2006 en Montevideo.
Nicolás Vigneri (izq.) marcó la apertura del marcador para Peñarol, aunque el festejo final sería para Danubio. En la foto, Pablo Lima completa la escena el 10 de diciembre de 2006 en Montevideo.
(REUTERS)
Andres Stapff
Desilusión aurinegra
La otra cara de la moneda fue Peñarol, el gigante uruguayo dirigido por Gregorio Pérez y liderado nada menos que por Paolo Montero. Los Manya llegaban a la última fecha con dos puntos ventaja, por lo que un empate les bastaría para dar la ansiada vuelta olímpica.
 

La acción no pudo comenzar mejor, ya que un gol de Nicolás Vigneri en el primer tiempo amenazó con definir el torneo rápidamente. Sin embargo, los tantos de González (2), Salgueiro y Cavani dieron vuelta el marcador, la situación en la tabla. y los festejos.

El argentino Rubén Capria, conductor del subcampeón, aceptó la derrota al asegurar que "fuimos superados y debemos asumirlo con hidalguía. Ellos fueron mejores y tenemos que aceptarlo con la frente alta".

Con él coincidió Gregorio Pérez, quien además sembró algunas dudas respecto a su continuidad. "No pienso en el Clausura porque mi contrato se venció hoy y nadie me habló de renovación".

Sin embargo, el Presidente José Pedro Damiani ya ha manifestado su deseo de contar con el entrenador para la próxima temporada: "Así planeo el equipo, con él a la cabeza. Es un hombre trabajador, capaz y humilde", aseguró. Sin dudas, las claves para volver a los primeros planos en 2007. Por ahora, el festejo, es todo de Danubio.