Campeón Uruguayo 1988 - 2004 - 2006/07

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ING. HECTOR DEL CAMPO  

 

7 de agosto de 2002 Se cumplen 10 años de la lamentable desaparición física del inolvidable Ing. Héctor Del Campo. Excepcional e inolvidable Dirigente, Delegado  y Presidente danubiano...este es nuestro homenaje.

   La mirada profunda y bondadosa, el gesto serio pero amable no podían esconder una inteligencia asombrosa. Su fuerte personalidad no le impedía ser humilde soñador y por sobre todas las cosas un gran visionario.

Su notable carrera directriz no tuvo privilegios, todo lo que alcanzó fue exclusivamente por méritos propios... Comenzó su actividad en DANUBIO en 1968 y llegó a ocupar diversos cargos: Vocal, Tesorero, Contador, Delegado y finalmente -varias veces- Presidente. Si bien en todos los cargos se desempeñó con gran acierto, todos recuerdan su enérgica voz en las Asambleas de clubes de la AUF defendiendo los intereses danubianos, ya sea como Delegado o Presidente. Su firmeza y capacidad le posibilitó en julio de 1974 llegar a la presidencia del Comité Ejecutivo de la AUF, aquél que mereciera del público y prensa el honroso calificativo de “Ejecutivo de Oro”, entre los muchos aciertos debemos destacar la implantación de la Liguilla Pre-Libertadores. Quiso el destino que tan solo en la cuarta edición del referido torneo, “SU” DANUBIO clasificara a la Copa Libertadores de América.

   Desde el puesto más alto de nuestro fútbol  intentó renovar y remover los vetustos regímenes que imperaban en la AUF. Gracias a aquel Ejecutivo, se extendió la actividad futbolística a todo el año, creándose nuevos campeonatos como la “Liga Mayor” y hasta con diferentes medidas se jerarquizó el Campeonato Uruguayo. También, intentaron que la “celeste” reverdeciera viejos laureles, trayendo técnicos polacos y yugoslavos, mucho antes que éstos fueron considerados por todo el mundo.  Lamentablemente, Del Campo, como todo revolucionario comenzó a sentir las reacciones de los conservadores, que no aceptan los cambios y debió irse de la AUF..... dicen que tras un ardid para el que hasta debieron recurrir a las influencias de la dictadura que imperaba en nuestro país.

   En 1981, retornó a DANUBIO pero como flamante Presidente electo y los destinos danubianos quedaron en sus manos... Sin temor a la equivocación se puede asegurar que como había sido Don Hugo Forno en su época, Don Héctor Del Campo fue el directo responsable del sostenido crecimiento de nuestra Institución. El “ingeniero” potenció a DANUBIO en todos los aspectos, deportivamente alcanzó los mayores logros de su historia, institucionalmente revalorizó la imagen y en cuanto a obras.... ideó, proyectó y construyó el Complejo Deportivo, que hoy justicieramente lleva su nombre.  Durante sus mandatos DANUBIO obtuvo: en 1982 el subcampeonato en el Torneo “Copa de Oro”, en 1983 el subcampeonato Uruguayo, que no se alcanzaba desde 1954 y en forma invicta la Liguilla, el segundo puesto en el “Colombes” en la temporada de 1984. Y en el inolvidable 1988, DANUBIO primero ganó el “Competencia” e inmediatamente después el Campeonato Uruguayo. Además, Liguillas mediante, DANUBIO clasificó dos veces a la Libertadores y una a la Copa Conmebol. Por su parte las “divisiones menores” alcanzaron en 12 oportunidades el título máximo.  Sus irrenunciables premisas fueron: apoyo decidido a las divisiones juveniles, promoción de valores jóvenes, austero pero inteligente manejo de la economía y desarrollo institucional. También logró algo fundamental posicionó a DANUBIO en el grupo de los cuatro clubes más importantes del medio.   Fue además Vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Presidente del Comité Organizador de la Copa América ’95, hasta su muerte. Fuera del ambiente del fútbol, su gran vocación de servicio lo llevó a ocupar cargos públicos en el Parlamento, en la Constituyente Carta de 1967, Director del Banco Central, de la Bolsa de Valores y del Jockey Club. Pero, ante todo, un buen hombre. Dicen que el tiempo valoriza justicieramente las cosas... será por eso que cada vez que entramos en el “Complejo” recordamos con mayor admiración la increíble visión de este magnífico danubiano. Jamás lo olvidaremos.